Beneficio, Controlling, Costes, Demanda agregada, Elasticidad precio, Fijación de precios, Gastos, Gestión estratégica de precios, Inductores del beneficio, Margen, Optimización de ingresos, Pricing

Cuando vaya a cambiar un precio, hágase primero estas dos preguntas clave

A pesar de que el planteamiento habitual en cuestiones de precios sea la rebaja de los mismos, lógicamente el incremento de precios también suele presentarse frecuentemente. En un 90% de los casos, las causas que explican esos movimientos obedecen a la necesidad de competir mejor o de aprovechar mejor el tirón de la demanda. A partir de la aceptación de esas causas, se decide bajar o subir el precio y punto, sin más preguntas, sin análisis, sin comprobar cómo va a afectar esa decisión en los resultados de la empresa ni siquiera su efecto sobre los ingresos.

Cuando se mueven los precios, hay dos efectos de signo contrario que aparecen: el efecto precio, que es el cambio que se ha producido en el mismo modificando los ingresos al alza o a la baja según estemos hablando de subidas o de rebajas. El otro efecto en el otro platillo de la balanza es el del volumen, según el precio haya aumentado o decrecido, el volumen será mayor o menor que antes. La comparación o el balanceo de estos dos efectos nos dará el resultado de la decisión sobre el precio. Huelga decir que pocas veces se comprueba, yo creo que es para no disgustarse al comprobar que tanto subir o bajar un precio a resultado ser una pérdida de resultados.

Estos dos efectos pueden ir acompañados de otros movimientos debido a su aplicación, es decir, los costes variables pueden aumentar o reducirse, así como los costes semifijos. Si hay alteración en esos costes, deben contemplarse en la decisión informada. esta claro que un aumento de la producción o la compra puede reducir el coste variable y también puede modificar los fijos con una nueva inversión por sobrepasar el límite de la capacidad.

Bien, cuando nos planteemos una modificación en un precio, debemos hacernos una pregunta según estemos en una decisión de subir el precio o de rebajarlo. en el caso de subida, debemos calcular hasta qué reducción de ventas nos será rentable esa subida y, en el caso de reducción de precios, cuál es el nivel de ventas a conseguir para que nos venga esa reducción de precio. En otro caso, he de reconocer, es más emocionante es como una rifa con una expectativa de acertar.

Por lo tanto, si alguno de sus profesionales le pide una reducción de precios, debe responder a la petición con una pregunta: “Si rebajamos el precio, ¿cuánto más vamos a vender? con esa información ya podrá calcular si le conviene o no su propuesta. Si no se acaba de fiar de la opinión del solicitante, le sugiero que acuda a la Microeconomía, ella, generosa, le dará herramientas para no equivocarse. Por cierto, lo primero que la Micro le pedirá es conocer la función de su demanda.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .